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DESCUBRE CÓMO SER UN BUEN LIDER

“Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser más, eres un líder”
– John Quincy Adams.

Ninguno de nosotros está exento de enfrentarse a situaciones que demanden de nosotros poder guiar y dirigir a otros. El liderazgo, en múltiples ocasiones, ha sido entendido como una habilidad inherente a las personas, afortunadamente esa interpretación es errónea. Por su naturaleza tan cotidiana, la habilidad del liderazgo puede desarrollarse y en este blog te enseñaremos cómo lograrlo siguiendo tres sencillos pasos. 

 

ACEPTA Y PROMUEVE EL CAMBIO. 

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Un equipo debe estar compuesto por una serie de elementos diversos cuyas aportaciones serán vitales para llegar a los objetivos establecidos. Escuchar y aprender de cada uno es la tarea principal de un líder. 

El verdadero aprendizaje será resultado de dos procesos totalmente distintos: 

Voluntad de aprender: estar dispuesto a hacer esfuerzos especiales, admitir que hay cosas que desconocemos y estar dispuesto a hacer lo necesario para conocerlo. 

Voluntad de cambiar: poner en práctica aquello que ya conocemos. Implica un cambio en nuestra vida.

Para lograr el aprendizaje no basta con la adquisición o reemplazo de conocimientos. Es necesario actuar. ¿De qué sirve saber que un verdadero líder practica la escucha activa si no existe disposición de llevarla a acabo?

Reconocer que no lo sabes todo, y estar dispuesto a tener y promover un verdadero aprendizaje, son prácticas que tendrán como resultado relaciones más abiertas y dinámicas. 

 

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SÉ LO QUE QUIERES VER EN TU EQUIPO

Bien conocido el dicho de “se predica con el ejemplo”, ha sido una de las reglas básicas para el mundo del liderazgo. La coherencia es una de las virtudes más valiosas en el ser humano. 

Sustentar con acciones tus palabras es vital para generar credibilidad e influencia. Tus actos son consecuencia directa de tus pensamientos; si tus pensamientos están centrados en problemas o en situaciones negativas, se verán reflejados en tus acciones y como consecuencia en tu equipo. Tener problemas sin resolver no es opción, si deseamos tener una organización positiva y fructífera.

Resuelve tus problemas y proyecta lo que deseas obtener. 

 

RENUNCIA A LAS QUEJAS Y EXCUSAS

Cuando dejas que las quejas y las excusas entren a tu organización, estás renunciando a la responsabilidad que tienes de cambiar las cosas. Las excusas no son más que la libertad que te das a ti mismo de seguir cometiendo los mismos errores. Acepta tus errores y promueve el cambio. 

La energía que podrías ocupar en soluciones, es aquella que ocupas en las quejas. Céntrate en solucionar, guiar y aconsejar. Tu equipo lo agradecerá y llegarás más rápido a tus objetivos. 

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Por: Ana Escamilla

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